lunes, 30 de enero de 2012

Ahora mismo.

No sé por qué. Tal vez sea el sol de hoy, o el aire de ayer, o tal vez sea todo lo que me rodea, que ha cambiado el brillo de las cosas. 
Quizás fuera la decisión más apropiada que hubiera podido tomar. Incluso es posible que no hubiera estado mal actuar antes... Sea como sea, no lo sabré. Pero siendo como es ahora, no podría sentirme mejor.
Nunca habría imaginado que en este mismo instante, en estos mismos días y en este preciso lugar, me encontraría escribiendo estas palabras, sonriendo como una tonta, en silencio, mientras los rayos que entran por la ventana me ciegan. Me encanta que el sol me ciegue. 


Es curioso cómo nos pasamos la vida haciendo lo que nos servirá en un futuro, cómo hacemos una lista de las cosas que nos gustarían, de las cosas que antes de morir recordaríamos satisfechos. Pero me parece más curioso todavía el hecho de encontrarme aquí, rodeada de personas a las que cada día voy queriendo más y más. Aquí, sin hacer absolutamente nada mientras mis apuntes esperan en la mesa. Aquí, dedicada única y exclusivamente a mis sentimientos, y que éstos me digan que estoy siendo más feliz de lo que nunca he sido, y de la manera que menos hubiera esperado. 


Ahora mismo y desde hace poco tiempo, me aventuro en mi nueva vida, a la que simplemente llenaría de besos por traerme aquí, juntarme con todas y cada una de las personas con las que he coincidido, y sobre todo, por haber acertado.