martes, 25 de diciembre de 2012

Estúpida, ilusa, idiota.

Estúpida niña sin cabeza, títere de trapo deshilachado, sonrisa dibujada, corazón en su mano, aprisionado. Cristales rotos en el suelo, escondidos bajo las rosas de plástico que él fue regalando.
Ignorante, abriste los ojos a la fuerza, destapaste tu sentido, descubriste que en tu espalda crecían plumas, arrancaste hilos y corriste lejos.
Las heridas sanan lento si están por dentro, siempre quedan cicatrices y clavos que no bastan con otros clavos.
Ilusa, por pensar que era tu Dios siendo tu dueño. Idiota, por perder el tiempo haciendo de tu cárcel el paraíso.
Huir se convirtió en la realidad, el día a día de la más mísera existencia. Nadie debe decidir por ti, nadie debe colarse en tus decisiones, nunca nadie besará tus alas sin dañarlas, recuerda.
De los golpes se aprende a sonreír después.