Me pierdo la vida por vivir a tientas,
caigo y no aprendo, y las heridas no remiendan.
Se me escapa el aliento en cada suspiro,
odio añorarte y odio fingirlo,
fingir que soy fuerte y que al mundo me entrego
con el alma visible y con los ojos viendo,
odio añorarte con cada tropiezo
odio que me salves y odio mi tormento.
Me pierdo la vida por vivir a tientas
en húmedas cuevas y pierdo la cuenta
de cada fría lágrima sin asilo,
de cada espejo roto revestido
de miradas mojadas con visiones amargas
y de uñas furiosas sin fuerza castigadas.
Vuelvo al mismo pozo de ilusiones destrozadas
por mis propias manos, con mis propias balas.