viernes, 10 de febrero de 2012

Momentos.

Lo que más me gusta de este mundo es que, cuando menos te lo esperas, algo cambia, haciendo que vivamos expectantes ante cualquier modificación de nuestro alrededor.
Y lo mejor de todo esto es que cada cual puede hacer que el mundo cambie cuando quiera, ya sea con actos o simplemente dándole la vuelta a la perspectiva que tenemos de él.
Felicidad.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Noche.

Madrugada de un día largo y, espero, productivo.
En un rato veré despertar al sol, puesto que la luna llena me ha dicho ya que se esconde, que necesita un descanso, y que me vaya bien hoy. Buena señal, empezamos con buen pie. Esperemos que nada se estropee, ni hoy, ni mañana ni nunca.
Ahora pienso en las estrellas mientras me inunda la oscuridad de fuera. Concretamente pienso en las fugaces, polvo que en forma de lluvia arrasa la superficie de la atmósfera, carbonizándose, permitiendo que las personas ilusas tengan la oportunidad de pedir un deseo con intención de que se cumpla.
¿Deseos? Yo no debería ser una persona con deseos, no así esa gente a la que el mundo ha dado la espalda y que apenas pueden mirar hacia arriba una noche como esta. Cuando tenga la oportunidad, será lo primero que les muestre…
El sol no llega todavía, se le habrán pegado las sábanas. En realidad, donde yo me encuentro no hay estrellas, pero las nubes que las esconden me permiten ver el halo de luz más o menos rojiza que anuncia que su llegada se acerca.
Qué pena que no las haya, cómo me gustaría perder el tiempo en ellas. Seguro que, aunque hoy deba ser un día productivo, valdría la pena empezarlo así. Igual que valdría la pena en cualquier otro momento nocturno.
Si no hay estrellas, la luna ya se ha despedido y el sol no ha llegado, no tengo nada que observar atónita en la parte superior del cuadro de mi ventana. Podría mirar algo más abajo, donde se verían luces, farolas que a pesar de su buena intención, sólo sirven para estropear las noches más bonitas, podría perder el tiempo en esas casas del horizonte y las personas que las habitan, podría hacerlo, sí, pero no lo haré. Las personas que se encuentren en el horizonte del cuadro de mi ventana, no serán muy diferentes a mí, aunque quizás me equivoque. Y, por supuesto, después de dedicar estas líneas al interminable universo, no estaría bien acabarlas hablando de lo que otra gente podría pensar, hacer o sentir mientras yo estoy aquí mismo, lo que también supondría terminar con un tópico.
Una vez dicho esto, me despido, o mejor aún, saludo al nuevo día que espera por delante cargado de sorpresas… Ah, no, eso también podría ser un tópico.
Buenos días.

domingo, 5 de febrero de 2012

El mundo sigue girando.

Todos pasamos por la edad de la ilusión, nos enamoramos, disfrutamos y lloramos cuando acaba. Todos tenemos unos cuantos rasguños en el alma.
Recordamos esos días en que todo era bonito si esa persona te hacía compañía. Cuando no sabes lo que es la plena confianza, lo que supone conocer a alguien tanto como para saber lo que va a hacer un segundo después y lo que supone que te conozcan a ti. No sabes realmente lo que es el amor, ni que la persona a la que más quieres pueda ser a la vez tu mejor amigo. No sabes lo que es ser la mitad de un todo. No sabes lo que hay detrás de un sentimiento, lo que detrás de una mirada se esconde. No sabes nada hasta que sucede.
How wonderful life is, while you’re in the world.
Y más tarde, esos días de sol revelaban su verdadera identidad.
“Dolor. Supongo que surge cuando algo en lo que confiabas plenamente te falla, cuando sucede algo inesperado con lo que no contabas o cuando pierdes lo que más necesitas en el mundo; y que a continuación no cesa, hasta que las cosas cambian o hasta que con ayuda del tiempo, queda en el olvido. Dolor como recompensa a los esfuerzos por pretender que todo vaya bien, por subirme en el tren… Un tren que mata poco a poco. El tren de crecer a base de golpes, en el que escogemos subir por amor.  Dolor que nos hace valorar como “felices” los momentos en los que destaca por su ausencia.”
What doesn’t kill you make you stronger.
A veces es difícil mirar hacia atrás, y soportar que aquellos recuerdos se hundan en tu piel. Todavía es más difícil saber curarte las heridas y continuar el día a día. Sin embargo, el mundo no deja de dar vueltas sobre sí mismo, ¿por qué ibas tú a dejar de hacerlo?
“El tiempo lo cura todo”. Mentira. Es uno mismo quien hace el trabajo sucio y se mancha para limpiar el pasado, si sabes cómo hacerlo. El tiempo es solo un acompañante que camina siempre a tu lado.
No sin esfuerzo, la armadura crece, y nuestra sombra se hace más oscura, quizás con el fin de asustar a las malas intenciones, o quizás para aparentar una mayor experiencia que solo nos engaña y nos cierra a nuevas opciones de vida. Quién sabe cual es el mejor camino, si es que de verdad hay un camino.
Cuando una puerta se cierra, otra se abre, lo complicado es elegir cuáles quieres abrir, negociando el precio de las consecuencias.
Parece ser que, al fin y al cabo, la vida no se centra sólo en una bonita historia de amor, parece ser que la época tonta acaba cuando esa historia de película tiene un final triste. Y parece ser que es entonces cuando de verdad vas a saber juzgar, con base en la experiencia, lo que realmente quieres arriesgar.
A pesar de todo, siempre debería quedar, al menos, una ventana abierta a la imaginación que nos transporte al lugar donde más nos gustaría estar en cada momento, para recordarnos que el mundo sigue girando sobre sí mismo y que tú sigues montada en él, ¿por qué no?.
¿Por qué no correr a contracorriente?.