lunes, 25 de noviembre de 2013

Como la ola.

Hoy tengo miedo del tiempo y su velocidad, de ser realista, de renunciar al viento y no luchar, tengo miedo de encontrar el final, de nunca llegar a saltar, de quedarme quieta, de anclarme en el mar.

Saludo y me despido, rompo lo que beso. Y no me queda opción. No es bonito, no es admirable, no es valiente la huida constante. Nunca es bastante, no me conformo, nada me llena. No es suficiente con lo imposible, no lo consigo. Andar descosido.

lunes, 3 de junio de 2013

Baúl.

Entierro en blancos folios,
del blanco de tus ojos por copiar,
lo que en mis labios no nace
por no verte a ti también marchar.

Empujo al fondo oscuro

mil espejos que amenazan con cortar,
cual baúl de los tesoros
que más valen por matar que por dar.

Déjame sola cuando sea fría.

Deja que enfrente cada puñal.
Promete que no abrirás la caja hasta que yo marque el final.

lunes, 13 de mayo de 2013

22:18


Me pierdo la vida por vivir a tientas,
caigo y no aprendo, y las heridas no remiendan.
Se me escapa el aliento en cada suspiro,
odio añorarte y odio fingirlo,
fingir que soy fuerte y que al mundo me entrego
con el alma visible y con los ojos viendo,
odio añorarte con cada tropiezo
odio que me salves y odio mi tormento.
Me pierdo la vida por vivir a tientas
en húmedas cuevas y pierdo la cuenta
de cada fría lágrima sin asilo,
de cada espejo roto revestido
de miradas mojadas con visiones amargas
y de uñas furiosas sin fuerza castigadas.
Vuelvo al mismo pozo de ilusiones destrozadas
por mis propias manos, con mis propias balas.

Podría.


Podría ser una persona corriente y, de hecho, lo sería si no amenazase con atravesarme la misma espina. Podría ser una persona corriente si no viviese con miedos irracionales, si fuese capaz de ignorarlos para siempre o de ganarles, si no brotasen malas hierbas cuando quedo a solas, si no caminase en vaivén, como las olas. Podría ser una persona corriente y, de hecho, lo sería si la noche no fuese mi peor enemiga. Si no me acechase un pasado presente, un virus que me enferma, que nunca muere. Cuánto daría por encontrar la cura y decir que la sonrisa que visto cada día no caduca.

miércoles, 1 de mayo de 2013

No me importa.

Como despertar de un sueño con la respuesta correcta, como encender una luz y ver que no chocas, me doy cuenta de repente, no es lo que pensaba, sigo siendo libre. No lo sentía de veras, ni lo siento, ni lo sentiré. No es el momento definitivo, no es EL momento, sino otro viaje pasajero. Me encantan los viajes, en parte porque acaban y se archivan, porque crean bibliotecas, y las bibliotecas también me encantan. Nada de lo que ahora me rodea es para siempre. Sonrío. No lo quiero así, lo quiero en movimiento, lo quiero nuevo. No tendré que disculparme por marcharme cuando lo haga, no haré promesas, no hay compromisos. Nada es mio, ni yo de nadie. Creí estar volviendo al suelo, creí sentir la gravedad y no la hay. No me importa, porque este no es el momento definitivo.

lunes, 29 de abril de 2013

Amigo.

Como una piedra, tozuda, dura, como una gran roca a la que no se le puede pedir más, y yo seguía pintando en ella el paraíso. Amigo, pasaste de ser un dios a ser el mayor error, y cómo me arrepiento por haber perdido el tiempo, por no darme con más ahínco a la literatura, por no sacar mis virtudes aunque tú descubrieses tus carencias, cuánto di y qué poco recibí, de cuánto me privaste y qué poco me resistí. Amigo, si supieras lo que después he aprendido, quizás debería agradecer el haberte conocido, el que nada de mi te sorprendiera. Me viste ascender y me abrigaste de plomo. Ni te dejaste enseñar ni a mi crecer. Amigo piedra, que te vaya bonito por las llanuras donde algo que no se toca nunca podrá llamarse oro.

martes, 23 de abril de 2013

Ruido en un instante.

Ojos que conocí siendo tristes, ahora brillan en la noche. Son los mismos, quién diría que no miran tras de mí, sino a los míos. Hoy me asombro si hay cariño que me recorre la espalda, si no amenaza el corazón con clavarme y rasgarme con su espada. Hoy. Ahora. Ya. Estás cerca, tanto que tu aliento me transporta, viajo rápido y sin rumbo, sin espacio y entre el humo que me agota las reservas de un oxígeno encharcado que evapora tras las sombras, aquellas que aún no se dignan a despedirme en la lejanía, las que acechan expectantes a devorar lo que antes les hería. Huyo como siempre para salvarme si vienen, para evitar los castigos de las jaulas de condena, para no caer sola donde en un principio decido crear mi nido, para no morderme la cola con el mismo “aquí y ahora” que entre lágrimas me convencía y yo, como tonta, como pura inercia, me entregaba a la desidia de ir a por lo que relucía.

Ruido aun en silencio, ruido en la cabeza y en la calle, en el pecho y en el aire ardiente de esta habitación que, cuanto menos, hace las veces de templo, me esconde, me protege, aunque le hagan trampa y los perros ladren más fuerte cuando el frío está presente. Pensamientos como tráfico incesante se cruzan para no dejar que ninguno hable y entre choques y golpes corren ya hacia ninguna parte. Paro en seco, respiro y poco a poco los coloco en fila, van saliendo despacio, desde la sien hasta mis dedos, desde una mente en negro a un folio en blanco, aunque el tiempo pase y el destino se presente en frente, franco y tus pupilas desarmando.

Maldita vida, insípida unas veces y amarga por las noches. Carrera de coces entre jóvenes por estupideces, luchando por amor, por aquel calor que se escapa mientras limpias tu sudor, el que se va con el primer guiño de ojos claros, con el primer golpe de cadera que se pasea cerca. Estúpida barrera, también, que creció a martillazos  -como todas- con cemento y piedras tras más piedras; estúpida barrera que ahora divide un corazón en una cárcel, que me dice que no viva si corro el riesgo de acabar mártir. Camino envasada al vacío, con escudo de metal que me aplasta si hincho el pecho. Si me siente suspirar me recuerda el universo que me espera al levantar la mirada. 

No te acerques, no me toques, no dejes que te haga daño cuando escoja viajar sola. Cadena perpetua con abrigo de plumas para no pasar frío si la memoria se desata. Te daré las gracias por haberme amado y me disculparé por no haberte acompañado, pretendo marchar sola sin desdicha, marchar sin dar la vuelta pero con miradas en la nuca que arrastro como condena. Que se pare el tiempo cuando sonríes sin razón, cuando desbordas ilusión, que se pare hasta que cese para no afligir a la razón. Que se pare ahora que los segundos se desbocan y me lanzo hacia tu boca. 

Ruido cuando me buscas y aguanto la respiración, ruido cuando vivo en alguien que no sea mi propio yo. Atacaría y arriesgaría, si no quisiera alejarme del sol que me da este día, correría, seguiría con las fuerzas que se alejan si les dejas y con las ganas de ser libre que me tiran todavía. ¿Y ahora que tengo que elegir? Ahora prometo hacerte feliz si no te cuelgas de mis dedos, si no te enamoras, si no lo haces difícil cuando el viento me recoja. Te prometo rozar el cielo si me dejas ir despacio, te regalo lo que sé del mundo si no lo haces tuyo. Y escupo poesía, medicina para dormir tranquila, versos censurados en ríos de travesía recorrida hasta la cima que se pierden en tuberías. Palabras de bohemia inmortales si se plasman en el alma de algún curioso de rima, el que decida asomarse al espejo de esta vida enredada en las raíces de mi propia idolatría. Buscando metas imposibles y frustrando cada intento, me lanzo en mente y me quedo en tierra hasta que sepa deshacerme de cada cuerda que ya quema. Dando un paso vuelvo al principio, al sentir que quizás vuelva a ahogarme en el hastío de no ser plena en la consciencia de lo que el viento me enseña. Poesía, medicina para dormir tranquila, para sacar cada espina que molesta cada día, poesía como latir para salir o como ardor para morir.

Y escucho ruido, ruido porque no todo es sencillo. Incapaz de marchar y olvidar un cariño sin maldad, aún sigo contigo, dejándome llevar a ratos y arrancándome la piel a bocados. Reloj de artillería que se activa si te aproximas, y mientras retengo en el pecho un puño sediento que grita por el aliento de veraces sentimientos. No quiero que te alejes, ni que te quedes conmigo, no quiero ser presa a ciegas por perder la consciencia. Camino en el limbo entre tus besos o su ausencia y me deshago en la caída, pierdo de vista la orilla. Y el tiempo corre. Y estás muy cerca.

Me enamoro al leer entre líneas que no soy solo un sonrojo de niño avergonzado, experto en llegar al alma y dejar un regalo, despacio, sin daño. Y yo estremezco, viajo si interpreto los destellos, cierro los ojos y mantengo el equilibrio. Te aproximas lento y firme, suave y directo. 

¿Y ahora? El tiempo vuela, ha volado, lo que dura un instante ha terminado, pensamientos desordenados han frenado. Todo ha muerto, se ha deshecho en el momento en que un calambre me ha despertado, en el momento en que un cruce de miradas ha hablado, cuando la luna se ha llenado, el pecho ha explotado y nuestros labios se han juntado.

lunes, 8 de abril de 2013

Jugar con piedras.

Se entrega en cuerpo y alma a cada piel resentida, busca soltar caricias retenidas. Merece las estrellas y pierde en tiempo en cada esquina con lobos que las aúllan, con pájaros desgastados sin ojos para seguirlas.
Se aferra a la primera historia que le refleja, creyendo encontrar en ella la misma espina. Se guía por lo que siente sin saber lo que arriba le espera.
Deja ya de jugar con piedras y toma otros tesoros que te ofrece la vida.

domingo, 24 de marzo de 2013

Imágenes.

Cuando los recuerdos se te echan encima, cuando se plasman en imágenes, cuando todo, desde fuera, es más claro. Señales antes ocultas hoy se asoman. Pruebas claras, cuchilladas, que, a pesar de odiarlas, las amas. Fuerzas que te llevan al precipicio, sabes que no debes pero no te opones. El latir ahora duele y volvemos a lo mismo de cada maldita noche. Me aparto un rato a solas con el frío de mis huesos, el que sale desde dentro con más fuerza que ninguno.

miércoles, 20 de marzo de 2013

Lucha interna.

No me encuentro cuando me veo doble, cuando no sé a quién escuchar. Veleta enferma que acaba arrinconada. Porque nunca se cura, ¿quién me mandaría empezar? Años de descanso para asaltar por la espalda. Me creía capaz y solo fue un disfraz. No se marcha y me castigo. Lucha interna contra uno mismo, ¿de verdad aquí se puede ganar? Imagen distorsionada, esperpento en el espejo. Me borro.

domingo, 10 de marzo de 2013

No entiendo.

Traduzco el ritmo que me marca el pecho en lo que dura un pensamiento, me quedo sin dedos que dibujen lo que unos labios en movimiento. ¿De qué sirve divagar en círculos? Costumbre base del hambre de un sentir que no me engañe, lejos de cabezas huecas rozo las que me alimenten. Busco intrusos de secretos que me cuenten qué es el mundo, qué me pierdo por pensarte y borrarte tras un muro. No es justo que no lo entienda si un día hasta me cantaba, maldito latir distinto que me quitas el sueño, maldito camino andado y aprendizaje de esclavo. Conversaciones dobles y fuerzas opuestas, alas que se estremecen si tu aliento las abraza. Duele muy adentro y todavía se me escapa el remedio que lo mata. No entiendo cómo un beso me arranca la voz del alma, no entiendo cómo no quiero entender lo que me pasa, ni cómo crecen espinas que cortan de dentro a fuera, volviéndome más fría con la primera luz del día.

miércoles, 6 de marzo de 2013

Vacío y sigo.

Rápido se llena y rápido se vacía, lo vuelcas, lo vomitas y continúas. Sin hablar ni señalar, sin mencionar ni remarcar una razón que lo hiciera rebosar. Palabras sin sentido, conceptos sueltos, ni siquiera ya mensajes entre líneas. No borro ni corrijo, que sea lo que quiera, deba o sea en sí. Déjame limpiarme, salirme del estar, viajar a donde nadie quiera llegar. Seré sin más y expresaré el total, de trazo en trazo cruzaré el mar. Frases cortas, ritmo rápido, desagüe en movimiento de aleteo. Final en seco con eco y sigo con este mundo en que me veo.

lunes, 4 de marzo de 2013

Volver a empezar.

Hace tiempo que creyó que el mundo era suyo y que el tiempo no iba a jugar sucio, no contaba con este frío al despertar hoy. Niña ingenua que creyó poder volar sin nada a lo que seguir de cerca y no se supo mantener, cayó en picado otra vez. Era todo tan perfecto cuando el sol salía y su amor crecía un poco más, hasta que se quedó sin aire que respirar. Hilos y sonrisa dibujada, besos sin ganas, cortó sus alas tras tocar la oscuridad de un vagón que debió evitar. Nunca sabrá qué le hizo cambiar, se despertó y entre espinas escapó. Hoy salta, decide volver a empezar, no habrá manos, que rasguen su espalda, que tapen sus ojos y le hagan ver lo que no es. Abrazó el mar, se dejó llevar, no volverá a frenar si es por amar.

viernes, 1 de marzo de 2013

Desvíos.

Me dedicaré a sentir la lluvia, ahora que noto la falsa integridad en una incrédula promesa que no perdura, que nunca dura. Esperaré a que el viento sople, ese que me recoge y se desvanece. Disfrutaré hasta que deje de sorprenderme y cambiaré de árbol, procuraré hacerlo despacio y llenar el espacio que ocupaba con un vaso. Viviré del tiempo sin escucharlo, tanteando a ciegas, escogiendo rutas sin lograr fortuna, besando a oscuras y riendo en las alturas. Me canso rápido y tomo un desvío, y nos veremos en el próximo capítulo, quizás cuando esté agotada o quizás cuando algo me susurre que no dejarás que me arrincone. Hasta entonces, si sucede, me fundiré en la tierra, para crecer donde yo quiera, para sentir que un sueño pesa.

miércoles, 27 de febrero de 2013

Un vistazo rápido.


Pon que un soplo te guiase y por mi mente te encontrase dibujando historias y tejiendo lienzos. Letras a la deriva bajo una piel herida, mucho que enseñar y demasiado que aprender al borde de los cimientos. Lánzame esa llave en rincones olvidada, un vistazo rápido entre los trazos, tantear las llamas y las cenizas, la sangre y el polvo que engrasan las palabras, que por tu cabeza vagan atrapadas. Sin hablar diciendo todo, ambigüedad como forma de ser en paz, olvidar y comenzar. Hoy no vuelo, haré el esfuerzo, quizás atrape en el suelo lo que en el viento no acierto.

martes, 19 de febrero de 2013

Tablas.

No, no era la luna, entre ondas se pierde, se ahoga en el agua, lejos de rozarla sin dañarla, de alzar el vuelo sin arrancar raíces que en silencio sangran. Colchón de huida para sentir por fuera lo que por dentro expira, jugo de sueños baratos que terminan evaporado, juego de manos que tantean el proceso de retroceso. Un stand by de cordón para separar un corazón, tablas en cuestión, bandera blanca al sol, que no vuelva a salir, o que me queme, como colofón.
Paréntesis de extremos perdidos. Rebosa, explota, ¿mejor abrir la puerta y saltar al cielo rosa? Escudo en pecho, yelmo en mano, golpe en el cráneo. Como de costumbre vuelvo a aquel rincón de  estrellas y plumas, busco en la cueva para salvar lo que no tiene cura.

lunes, 11 de febrero de 2013

Tengo miedo.


Cansada de llorar en las esquinas por no haber actuado, ¿me alimento de experiencias y no soy capaz de dar un solo paso? Reina de sentir y ser feliz, de saltar desde el acantilado, pero trago amargo este destino que me incita y me previene del posible nuevo hachazo. Decidí romper barreras y no cumplo mi promesa, avanzo y retrocedo, tengo miedo. Miedo de vivir con miedo, de pagar por cada golpe a la pared con espinas en el alma, hilos, piedras. Sería bonito dejarle paso, confiar y subirme a su mano, arreglar cada peldaño hasta la cumbre. Al fin y al cabo el cielo hoy está despejado, el viento me empuja y una voz todos los días me insinúa que la atrape al vuelo. Decidí romper barreras, quizás ya haya abierto una grieta, total, he perdido el rumbo de la realidad, toca improvisar, y si muero no seré novata en ello. Tengo miedo, aunque peor sea el miedo a sufrir sin haber arriesgado, aunque peor fuera el clavo que ya he sacado.

Que se pare.

Que se pare el tiempo si esto no es eterno, si el invierno acaba y no volveré a sentir este frío. Que se pare el tiempo si un final se aproxima, que se pare en tus ojos, cuando piensas, creas, regalas y atrapas, que no muera. Que se pare cuando el día llegue, y que no tarde, cuando no te vea, cuando solo sienta. Que se pare el tiempo antes de que pierda y marche tras la puerta, antes de que vuelva a esconderme en mis historias. Que se pare si es real, si no me estoy volviendo loca cuando se me cose la boca al gritar al pasado. Que se pare el tiempo si termina, si lo que ya me ha tocado queda en vano, si no volveré a ser tan joven ni tú tan grande, si el mundo sigue su curso y no me deja despedirte.

viernes, 8 de febrero de 2013

Tiempo límite.

No hay opción, ya es instinto. Si duele, te apartas, si te atrapa, escapas. Simple.
Simple y complicado si me convierto en la extraña que vive de sus recuerdos y no lucha por miedo al miedo de verse caer. El espejo no refleja lo que está oculto, aunque unos ojos que esquivan demuestren lo evidente. Repaso voces pasadas y de nuevo siento grilletes. Juré vivir de mi aire y no de besos envenenados que duermen en bancos fríos de parques olvidados. No hay amor que brote libre ni sinceridad que lo alimente. No hay amor de vida entera ni palpitar que no cese. Verdad de deseos, de labios que gritan y de cuerpos que se funden hasta que el reloj marque el fin de la partida.

lunes, 28 de enero de 2013

Versos.

Después de un "hola" que esconde una caricia, o de un beso tras un suspiro, ahora las ganas quedan en nada con un paseo a media noche, escape de sentimientos, que aclara malentendidos, seca mares. 
Perdona que me marche sin avisar, ¿sabes? no acostumbro a amar, y ¿sabes? corro peligro. Mejor volar que tornar en mitad. Jamás nadie sabrá. 
Trampa de versos ocultos bajo unos párpados siempre tristes. Fue bonita cada estúpida alegría lejos de sueños perfectos. Pero todo mal se cura, gran suerte. Volveremos a vernos presos de la locura, cuando el amor no fluya y el día nos destruya.

martes, 22 de enero de 2013

Solo entonces llora.

Pides a gritos lo que nadie comprende, lo que solo tú sabes y entre tus dedos se desvanece. Esto no dura para siempre. El invierno pasa y te despide, cada noche a solas con la luna se repite. Si no hay nadie y el tesoro no aparece, si solo queda un suspiro, una mirada al vacío tras aquello que se marcha de puntillas, o que pasa indiferente frente a tu puerta con el alma atada con correa, entonces llora, pero al menos llora a sabiendas de que oxidas la armadura.

miércoles, 16 de enero de 2013

No es fácil.

Malditos sean mis errores por camuflarse tras un aprendizaje. Malditos sean por acercarse bajo un disfraz optimista y prenderme fuego si estoy de espaldas.
Conviví con una bestia de ojos de gato que me obligó a caminar a tientas en dirección contraria, supe averiguar el truco y esquivar las zarpas, supe correr sin escuchar lo que más me dolía. Gané. Creo.
Pero conocí mi peor lado, el punto de mi desprecio que desconocía. El daño que hice por egoísmo a los que más me querían y trataban de salvarme. Los vi sufrir y no me inmuté. Los vi quererme como nadie lo hace y les mentí, ciega en una idea que me juró el cielo pero me llevó al infierno. Y nunca supe pedirles perdón, ni agradecerles que me abrazaran con tanta fuerza cuando les pedí ayuda a rastras.
Tuve miedo de perderles, de darles asco, pesadillas por haber cambiado, y siendo un monstruo me secaron las lágrimas y limpiaron mis heridas.
No es fácil decir que vuelve. No es fácil decir su nombre, por muy bien que lo conozca, si ellos temen cada una de sus letras. Nada es fácil si el sacrificio por otros no se valora como el propio, y aun así, trataré de no fallaros de nuevo, aunque a veces la luna me posea y me haga pequeña para después pisotearme.

jueves, 10 de enero de 2013

Parece que remienda.

Parece que remienda, que el miedo cesa y me siento capaz. Algo vuelve a ilusionarme, el pecho se llena. Felicidad que alimenta unas venas vacías. Quizás esta vez sea diferente, al fin y al cabo las gentes hablan y se repiten, este día iba a llegar, decían, y sin embargo ignoran que, inconsciente, cierro puertas y me escondo, que, aunque quiera, nunca puedo, que siempre sufro, que me cortan la mano si la alargo, y que cuanto más te acercas, yo más me alejo.