viernes, 21 de febrero de 2014

Voz.

No es la primera vez. Fue su voz la que me cautivó con palabras sabias, con experiencia, con promesas de ilusiones, de nuevos caminos por los que dejar volar mi mente. Fue esa misma voz, la que tan grande creía, la que un día decidió sellar sus labios si me veía. La voz del propósito, de la admiración, que hoy queda en un pozo, que hoy solo da pena. Y no es la primera vez.