martes, 25 de diciembre de 2012

Estúpida, ilusa, idiota.

Estúpida niña sin cabeza, títere de trapo deshilachado, sonrisa dibujada, corazón en su mano, aprisionado. Cristales rotos en el suelo, escondidos bajo las rosas de plástico que él fue regalando.
Ignorante, abriste los ojos a la fuerza, destapaste tu sentido, descubriste que en tu espalda crecían plumas, arrancaste hilos y corriste lejos.
Las heridas sanan lento si están por dentro, siempre quedan cicatrices y clavos que no bastan con otros clavos.
Ilusa, por pensar que era tu Dios siendo tu dueño. Idiota, por perder el tiempo haciendo de tu cárcel el paraíso.
Huir se convirtió en la realidad, el día a día de la más mísera existencia. Nadie debe decidir por ti, nadie debe colarse en tus decisiones, nunca nadie besará tus alas sin dañarlas, recuerda.
De los golpes se aprende a sonreír después.

martes, 18 de diciembre de 2012

Todo eso.

Hoy tengo ganas de inventar una ilusión, de sacar una sonrisa, de agradecer a este sitio el haberme encontrado, enseñado y obligado a despegar los párpados. De abrazarme a la almohada, falta de cariño aunque sin desdicha. Hoy tengo ganas de tocar la luna, de ofrecer valor. De enredarme el pelo y desenredar mis dedos.
Me muero por arrojarme a lo peligroso, por besarte los labios, por girar 180 grados hacia lo que, ingenua, escondía. Hoy no tengo ganas de esconderme.
Hoy. Pero el día se acaba.

Más de lo mismo.

Despertador. Horas limitadas que acompañan mi rutina, vivo de noche, deambulo de día. Me duelen los ojos al levantar la vista ¿la falta de costumbre? 
¿Qué me ha pasado? Ciega en mis miedos y en mis “no” rotundos. Se acerca el momento, ansiedad, desequilibrios y huir, como siempre. Filosofía cobarde y estilo de vida que me come, sin comer. Opuesto a mí y a mis ideas, opuesto a mi yo ideal y a mis metas, pero que aun así gana terreno. Otra vez. La segunda voz, mis dos conversaciones, la que está a tiro y la que aprieta el gatillo. Creí vencer y resucita, porque no vencí sola, porque ahora no hay mano que me sujete cuando resbale y porque ahora voy a tener que rasgarme la piel si pretendo trepar.

domingo, 4 de noviembre de 2012

Bucle.

Pies fríos. Cabeza firme. Mente rebosante de palabras sin orden dispuestas a ser desahuciadas al rincón de los olvidos, donde no molestan, donde todo se acumula como trastero lleno de vidas pasadas. Aparcar ideas que solo interfieren entre origen y destino. El mismo bucle, la misma huida de cada día gris que atormenta con tormentas venideras. El tiempo pasa, las barreras crecen y el pecho estalla. Alguien tira de la cuerda, el pasado se aleja, el presente se pierde. El placer de lo pequeño y el reto de lo grande, el que se mira desde lo alto, el que lo engloba todo para acabar sonriente.
Palabras sin orden.

lunes, 24 de septiembre de 2012

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Uno aprende a valorar lo que no tiene, lo poco real y lo mucho intangible que “llena” su vida. Esos propósitos, esas esperanzas que se estrellan contra el suelo cuanto más las piensas. Aquellas ilusiones pasadas que siempre terminan mal, o que siquiera llegan a comenzar. Odio aquello de “el tiempo pone todo en su lugar”, que, aunque es una de mis mayores afirmaciones, es también una de mis grandes mentiras. Nunca nada queda en su lugar, nunca nada que debería terminar en la basura lo hace del todo. La gran batalla que creíste vencer vuelve cuando estás de espaldas.

sábado, 22 de septiembre de 2012

Seremos felices por siempre.


No te vayas, no huyas nunca, necesito respirar el aliento que exhalas, necesito sentir tus pies en el suelo y tu mirada en la mía. No me dejes, ven aquí, abrázame como yo lo hago, igual de fuerte, pudiendo incluso llegar a ahogarme, sí, así de fuerte. Cierra tus alas, no te eleves si no es conmigo, y si no eres lo suficiente fuerte, espera, espera a crecer y poder cargarme, espera conmigo, te ayudaré a aguantar el dolor y a controlar las ganas de saltar al vacío. Resiste aquí junto a mí, lo conseguiremos juntos, yo te apoyaré, mi vida, porque no puedo vivir sin ti, porque juntos seremos felices por siempre. Serás libre, lo serás, puedes serlo ahora mismo también, aunque yo cuelgue de ti como un grillete perpetuo, seremos libres. Juntos. Cierra las alas, por favor, no me obligues a atraparte, a sujetarte arrancando tus blancas plumas, sabes que no quiero hacerlo, pero no me dejas otra opción. Vuelve aquí, ¿dónde vas? ¿es que vas a dejarme aquí solo? ¿podrías hacerme eso? Vamos vuelve, te perdono, deja que cure tus heridas, te fabricaré unas nuevas cosas de esas que tanto te gustan, serán más pequeñas y algo más pesadas, pero serán preciosas, no lo dudes, aunque un poco menos que tú, por supuesto. No te vayas, no huyas nunca, necesito respirar el aliento que exhalas, necesito sentir tus pies en el suelo y tu mirada en la mía.

domingo, 2 de septiembre de 2012

Lluvia de ideas.

La vida pasa rápido, y cambia. Lo que ayer no era nada hoy lo es todo y viceversa.

Guardo los recuerdos plasmados en papel en el fondo de un armario que espera a que, algún día e insegura, me decida a abrir. Millones de letras que claman ser leídas. Millones de letras con el poder de engancharte, de transformarte, de trasladarte.

Días buenos, días malos y días peores que cicatrizan en lo más profundo y sin vacilar.

El lado oscuro, el primer lado, más bien, el que te enseña las espinas de eso que suele llamarse comúnmente "mundo".

¿Que qué pasa ahora, dices? Ahora, aunque quizás algo tarde, es cuando reviento, prohibiéndome caer, harta del dolor, cansada de la vergüenza de verme siempre en el suelo, al otro lado del espejo hecho añicos. Prometo fabricar un escudo, grande y fuerte, con el que luchar a partir de ya.
Y tú estás al otro lado.

lunes, 16 de julio de 2012

Me siento a esperar.

Si la inspiración necesita desencadenante, no será la primera vez que sea un simple dolor de cabeza. Será que ha dejado de haber emoción. Resulta hasta aburrido. 
¿Dónde están esas cosas que pasan de vez en cuando y que consumen tu atención durante días y días? ¿Dónde están esos amores, esos cambios, esos "algo"? Hace tiempo que les he perdido la pista. Período de relax.
Demasiado tiempo libre para mi, quizás. Parece que solo se quiere algo si no se tiene, que luego deja de ser interesante, ¿será así con todo, con todos? ¿estoy cambiando, he cambiado? Volvamos al pasado, a esos días soleados en que siempre pretendía llegar a algo, a alguna meta, meta que hoy no está. Me siento a esperar, tal cual. 
¿Y ahora? dibujo historias que no protagonizo, invento, destruyo y reinvento. No, no me convence, nada me convence. Quiero nuevas nuevas, ¿qué pasa, soy inmune? Voy a volverme insensible, fría y aburrida. Aunque quizás solo haya subido el listón, ¿qué será lo próximo que logre inspirarme? Me muero de ganas porque me encuentre, y recuerdo que sigo aquí, esperando sentada.

jueves, 28 de junio de 2012

Deriva.

Unos planes de futuro bien amueblados, calculados y "perfectos", una familia feliz, con hijos, trabajo, una historia de amor memorable,... ¿Qué más se puede pedir, no? Y sin embargo prefiero desesperadamente la vida que se refleja en el otro lado del espejo.
¿Que qué es lo que quiero? En realidad no lo sé. Nada en especial. Dejarme llevar y aprovechar cada segundo que se me presente, no atarme nunca a nada ni a nadie, viajar, conocer, sentir, probar, vivir. 
Ahora mismo no sé qué haré mañana, ni el año que viene. No sé siquiera el camino hacia donde quiero dirigirme, no tengo una meta específica. Siento que ando a la deriva chocando con cada piedra que se me pone delante. 
Que mis alas me lleven a donde estén dispuestas a llegar.

lunes, 18 de junio de 2012

Qué hago.

Bocanadas de vida que inundan mi mente, que me obligan a parar y preguntarme qué quiero, qué me apetece, qué hago. 
Cuando el cansancio cubre mi mirada y la nubla, el mundo se detiene en el instante en que llego al límite. Y, sin embargo, ¿existe el límite? Estoy segura de que aun podría exprimirme un poco más. ¿Por qué no?
¿Y por qué sí? ¿acaso el cielo termina aquí? Por alguna extraña razón mi filosofía me lo impide, me hace parar, mirar alrededor. ¿Pierdo el tiempo? Nada es perder el tiempo, pero de todas formas me quedo con la sensación de no tener nada claro, de estar dando pasos en falso. 
Siento que algo me espera tras ese velo opaco que me rodea temporalmente, aunque, claro está, podría quemarlo y escapar en cualquier momento.
Una voz en mi mente sigue insistiendo en que los mejores momentos se viven sin pensar.

miércoles, 6 de junio de 2012

Justo en este instante.

Hoy. Ahora. Justo en este instante millones de personas, millones de pensamientos en millones de mundos y realidades subjetivas distintas se revuelven incansables. Obviamente no voy a ser la excepción, así que con este motivo me dispongo a plasmar unas líneas en las que (como de costumbre) no quede nada en claro. Aunque quizás deje entrever más de lo que imagino. Ojalá solo lo suficiente.
Es curioso lo fácil que me resulta a mi dejar fluir las palabras desde mis dedos hasta las letras del teclado y lo estúpidamente difícil que resulta sacarlas en presencia física de otra mente pensante que, siendo siempre desconocida en su totalidad por mi parte, pueda estar valorando de alguna forma extraña y desconocida la manera en que mis predicaciones tienen sentido o no. Es curiosa también mi afición por las frases largas, por cierto.
Resulta difícil, creo, por el simple hecho de que no sea posible transmitir completamente lo que se está expresando, por mucho que se intente. Aunque raramente se intenta. Por algo llamado “intimidad” que nos devora a todos tratando de conservar los mayores y devastadores secretos que cada uno escondemos, sigo intentando no dejar salir la jauría de recuerdos amenazantes que me ladran tras la puerta. Tristemente, aun son jóvenes, y continúan latentes cuando la situación los evoca. Afortunadamente, aun  conservo mi reciente fortaleza para hacerles frente.
Ahora es cuando alzo la cabeza y me hago creer que, si he llegado hasta aquí, puedo llegar a donde quiera. Ingenua de mí, cuando realmente pienso en las cosas que me esperan impacientes tras la esquina con el fin de sorprenderme y evaluar mi capacidad de actuación. Lo siento, a veces me cuesta reconocer quién me asusta y qué he de hacer para seguir adelante sin girar la vista atrás en ningún momento.

miércoles, 30 de mayo de 2012

Mera y estúpida metáfora.

Las manos del miedo sostienen mi cuello y aprietan. El tiempo pasa y mis pies dejan de elevarse, caigo al vacío, estrellándome contra el suelo, cual cojín, se crea una nube de plumas blancas que me sumerge. Y sin poder evitarlo, otra vez aquellas dos voces que no se ponen de acuerdo, otra vez el deseo de sumirme en el más profundo sueño, donde todo es de colores, donde puedo, de verdad, sentirme libre. Qué nostálgico es pensar ahora en la falsa felicidad de la noche, pero qué bonito es sentirse un pájaro cuando cierro los ojos y la conciencia se apaga.
Los focos me ciegan, esperando una respuesta. Vamos, responde, ¡actúa! O coges el tren o pasas de largo, pero no juegues con el tiempo, porque no perdona.
Lo que daría por alzarme hasta la más alta nube y esperar allí a que el olvido me recoja. Lo que daría porque esto no fuera más que una mera y estúpida metáfora.
A veces pienso que me engaño creyendo lo que no soy, que la vida no es un cuento, que nada de lo que espero llegará.
Me quedo sin respiración…


¿De verdad es tan difícil? Y sin embargo no puedo ni soportarlo ni dejarlo de soportar.

lunes, 28 de mayo de 2012

El mundo se rompe.

El mundo se rompe si el cariño aflora y yo espero impaciente el día de la despedida. Huyendo de las jaulas, huyendo, posiblemente, de lo que el resto de mortales ansía. Volar implica conocer, pero también renunciar. Cuento los días para que esto termine, para poder, por fin, alejarme de aquello que comienza a acercase amenazante, de aquello que empieza lentamente a tirar de mi.
Cobarde sea, quizás, por desaparecer sin avisar, por marcharme de madrugada, por convertirme en un soplo de aire frío que igual que llega se va.

viernes, 20 de abril de 2012

Plan.

El mundo te oprime. No eres lo suficientemente buena para formar parte de él. No vales nada para nadie. Todo te sale mal y todo el mundo te rechaza. ¿Qué haces aquí? fuera.
No entiendes cuál es la razón. Tienes miedo. Miedo a ser vista por miedo a ser odiada. Te escondes. Huyes. ¿Cobarde? además eso.
Comienzas tu plan entonces, tu plan en busca de una perfección en la dirección equivocada. Pagarás caro cada paso en falso. Nada puede fallar y sin embargo, siempre lo acabas haciendo mal. Tendrás que volver a empezar. Vaya escombro de persona. Desaparece, será lo mejor.
Los palos que el mundo te da los pagas en ti misma, y sin embargo, no existe persona más débil. Aparentas una cosa, eres otra, con el propósito de algo imposible. 
Todo es un círculo, nunca mejora nada. Todo es una mierda. Muérete.
Eres insensible con todo ajeno a tu plan. Dejas de querer a las personas a las que querías, ¿qué te está pasando? sólo te importa una cosa, el mundo solo gira alrededor de tu maravilloso proyecto. No te importa hacer daño, pagas con la misma moneda. Cuando lo consigas todo cambiará.
Y sin embargo no hay nada que conseguir. La línea de meta se desvanece en la lejanía.


¿No te das cuenta, niña ingenua? te has equivocado de camino. Mírate, ni siquiera eres capaz de verte a ti misma en un espejo. Sal del bucle. Nada es imposible. Te prometo que serás una persona nueva. Te lo prometo.

sábado, 14 de abril de 2012

Sin miedo.

Y así, de repente, cuando menos te lo esperas, aparece una nueva forma de ver el mundo, todavía más intensa que la anterior, que te dice en voz bajita y al oído que no tengas miedo, que el mundo está ahí para ser conocido, al igual que todas las demás personas que en él habitan. 
Abrir una gran puerta para dejar entrar a todo aquel ser que se precie. Conocer, saber, aprender. Sin que nada se me escape.

jueves, 12 de abril de 2012

Confiar.

Digamos que siempre se puede hacer más de lo que se hace. Digamos también que siempre ponemos el límite algo más por debajo. Y digamos, por último, que solo algunas personas saben superarlo y llegar todavía más alto.
Y tan solo hay que confiar. Qué simple. Y qué difícil para otros.

viernes, 6 de abril de 2012

Pequeño y débil.

No desperdiciar una oportunidad, llevar al límite un simple deseo protegiéndolo de los brazos invisibles que quieren arrebatármelo. Ahora es débil, se esconde entre mis manos, tiene miedo, igual que yo.
No llores, pequeño, mañana serás grande y fuerte, y nada ni nadie podrá contigo.

domingo, 25 de marzo de 2012

Por fin.

Despojándose se todas sus pertenencias se acercó al borde. El mar se abría ante ella, se fundía con el azul del cielo y el sol bañaba su piel cansada. Las olas chocaban furiosas contra las rocas, a cientos de metros bajo ella y los pájaros la llamaban mientras sobrevolaban por encima de su cabeza.
Respiró hondo, por primera vez en mucho tiempo. Tomó su mochila y la lanzó. Fuerte. Lejos. Al vacío. La vio rodar por las rocas, hasta que la espuma salada la envolvió. Tomó su ropa, también, e hizo lo mismo, dejando que la brisa acariciara cada rincón de su cuerpo. Abrió los brazos, cerró los ojos, y rió, rió tan fuerte como nunca antes y gritó tanto que creyó que alguien, al otro extremo del enorme océano, podría escucharla, volvió a reír, miró al cielo y, mientras daba otra gran bocanada de aire, unas alas blancas surgieron de su espalda, tan grandes y tan bellas como la vida había podido hacerlas. Entonces saltó y agitando sus alas voló libre hasta que su cuerpo desnudo desapareció en el horizonte.

martes, 20 de marzo de 2012

.

El tiempo pasa lento, el pulso se acelera, la respiración aumenta saciando tus pulmones, demasiado oxígeno. Dolor de cabeza, vista nublada, pérdida del equilibrio, ¿miedo?
Ansias por salir de ahí, gritar, llorar y olvidar. 
Huir. El último recurso eficaz. 


Todavía me queda aprender a afrontar una única cosa. Todavía no estoy preparada.

jueves, 8 de marzo de 2012

Jaulas.

Sí, es una liberación. Romper con el pasado y con el temor a que su sombra siga sobre mi cabeza. Ahora sí se acabó del todo.
Sin embargo aun tengo miedo a salir de una jaula para entrar en otra.
Cerrar puertas es duro, deberé dejar claro que no voy a entrar en ningún sitio, que permaneceré en libertad hasta que yo misma decida.
Ahora que he aprendido a volar no voy a perder la costumbre.

martes, 28 de febrero de 2012

Cimientos.

Intentaré expresar con palabras lo inexplicable con ellas. Una simple onomatopeya, una mirada, un suspiro podría resumirlo. ¿Por qué no cambiar el mundo? ¿Por qué no intentarlo todos juntos? Sigo (y creo que seguiré) sin entender que haya tanta gente que por la patética razón que sea, se deja llevar, que haya tantísima gente tan concienzudamente cerrada como para no mirar más allá de sus narices y preocuparse por lo que realmente nos concierne a todos. El planeta se nos cae encima y a muchos les da igual. El egoísmo prima, el egocentrismo y la avaricia nos consume. 
Es entonces cuando, al menos a mi, dejan de importarme cosas, ahora me resultan estúpidas. Las pequeñas alegrías, los detalles, se vuelven superfluos y una visión más global abarca mi cabeza.
No sé si es lástima u odio.
No sé si intentar cambiar también eso o marcharme volando.

lunes, 20 de febrero de 2012

Distopía.

Esos momentos filosóficos en los que de alguna estúpida manera intentas buscarle un mínimo sentido a las cosas. Esos momentos inútiles en los que acabas rebosante de frustración e indignación al mirar a tu alrededor y descubrir que la incoherencia que esperabas ver se ha multiplicado por mil.
Momentos de pesimismo, decepción. ¿A dónde estamos llegando? ¿qué será de nosotros? ¿dónde queda la esperanza si las ganas de cambio se quedan en eso, en ganas?
Pena, pena por este retroceso, pero sobre todo, impotencia.
¿Cómo es posible que existan mentes tan cerradas como para no poder ver esto?

miércoles, 15 de febrero de 2012

¿Meta?

Vuelta al tiempo libre, al no saber qué hacer, al momento de acumular planes y planes que quizás nunca lleguen a cumplirse.
Realmente no tengo nada que escribir, mis emociones son simples y estables, todo va bien, no puedo pedir nada más.




Nunca me había pasado esto.




Vivimos esperando que nos pasen cosas, siempre con ilusiones por algo. Se podría decir que todas mis ilusiones ya están cumplidas. (¡Guao!).
Me queda aprovechar cada milésima de segundo y esperar que nada cambie.
Simple y sencillamente... me gusta esta nueva forma de volar.

viernes, 10 de febrero de 2012

Momentos.

Lo que más me gusta de este mundo es que, cuando menos te lo esperas, algo cambia, haciendo que vivamos expectantes ante cualquier modificación de nuestro alrededor.
Y lo mejor de todo esto es que cada cual puede hacer que el mundo cambie cuando quiera, ya sea con actos o simplemente dándole la vuelta a la perspectiva que tenemos de él.
Felicidad.

miércoles, 8 de febrero de 2012

Noche.

Madrugada de un día largo y, espero, productivo.
En un rato veré despertar al sol, puesto que la luna llena me ha dicho ya que se esconde, que necesita un descanso, y que me vaya bien hoy. Buena señal, empezamos con buen pie. Esperemos que nada se estropee, ni hoy, ni mañana ni nunca.
Ahora pienso en las estrellas mientras me inunda la oscuridad de fuera. Concretamente pienso en las fugaces, polvo que en forma de lluvia arrasa la superficie de la atmósfera, carbonizándose, permitiendo que las personas ilusas tengan la oportunidad de pedir un deseo con intención de que se cumpla.
¿Deseos? Yo no debería ser una persona con deseos, no así esa gente a la que el mundo ha dado la espalda y que apenas pueden mirar hacia arriba una noche como esta. Cuando tenga la oportunidad, será lo primero que les muestre…
El sol no llega todavía, se le habrán pegado las sábanas. En realidad, donde yo me encuentro no hay estrellas, pero las nubes que las esconden me permiten ver el halo de luz más o menos rojiza que anuncia que su llegada se acerca.
Qué pena que no las haya, cómo me gustaría perder el tiempo en ellas. Seguro que, aunque hoy deba ser un día productivo, valdría la pena empezarlo así. Igual que valdría la pena en cualquier otro momento nocturno.
Si no hay estrellas, la luna ya se ha despedido y el sol no ha llegado, no tengo nada que observar atónita en la parte superior del cuadro de mi ventana. Podría mirar algo más abajo, donde se verían luces, farolas que a pesar de su buena intención, sólo sirven para estropear las noches más bonitas, podría perder el tiempo en esas casas del horizonte y las personas que las habitan, podría hacerlo, sí, pero no lo haré. Las personas que se encuentren en el horizonte del cuadro de mi ventana, no serán muy diferentes a mí, aunque quizás me equivoque. Y, por supuesto, después de dedicar estas líneas al interminable universo, no estaría bien acabarlas hablando de lo que otra gente podría pensar, hacer o sentir mientras yo estoy aquí mismo, lo que también supondría terminar con un tópico.
Una vez dicho esto, me despido, o mejor aún, saludo al nuevo día que espera por delante cargado de sorpresas… Ah, no, eso también podría ser un tópico.
Buenos días.

domingo, 5 de febrero de 2012

El mundo sigue girando.

Todos pasamos por la edad de la ilusión, nos enamoramos, disfrutamos y lloramos cuando acaba. Todos tenemos unos cuantos rasguños en el alma.
Recordamos esos días en que todo era bonito si esa persona te hacía compañía. Cuando no sabes lo que es la plena confianza, lo que supone conocer a alguien tanto como para saber lo que va a hacer un segundo después y lo que supone que te conozcan a ti. No sabes realmente lo que es el amor, ni que la persona a la que más quieres pueda ser a la vez tu mejor amigo. No sabes lo que es ser la mitad de un todo. No sabes lo que hay detrás de un sentimiento, lo que detrás de una mirada se esconde. No sabes nada hasta que sucede.
How wonderful life is, while you’re in the world.
Y más tarde, esos días de sol revelaban su verdadera identidad.
“Dolor. Supongo que surge cuando algo en lo que confiabas plenamente te falla, cuando sucede algo inesperado con lo que no contabas o cuando pierdes lo que más necesitas en el mundo; y que a continuación no cesa, hasta que las cosas cambian o hasta que con ayuda del tiempo, queda en el olvido. Dolor como recompensa a los esfuerzos por pretender que todo vaya bien, por subirme en el tren… Un tren que mata poco a poco. El tren de crecer a base de golpes, en el que escogemos subir por amor.  Dolor que nos hace valorar como “felices” los momentos en los que destaca por su ausencia.”
What doesn’t kill you make you stronger.
A veces es difícil mirar hacia atrás, y soportar que aquellos recuerdos se hundan en tu piel. Todavía es más difícil saber curarte las heridas y continuar el día a día. Sin embargo, el mundo no deja de dar vueltas sobre sí mismo, ¿por qué ibas tú a dejar de hacerlo?
“El tiempo lo cura todo”. Mentira. Es uno mismo quien hace el trabajo sucio y se mancha para limpiar el pasado, si sabes cómo hacerlo. El tiempo es solo un acompañante que camina siempre a tu lado.
No sin esfuerzo, la armadura crece, y nuestra sombra se hace más oscura, quizás con el fin de asustar a las malas intenciones, o quizás para aparentar una mayor experiencia que solo nos engaña y nos cierra a nuevas opciones de vida. Quién sabe cual es el mejor camino, si es que de verdad hay un camino.
Cuando una puerta se cierra, otra se abre, lo complicado es elegir cuáles quieres abrir, negociando el precio de las consecuencias.
Parece ser que, al fin y al cabo, la vida no se centra sólo en una bonita historia de amor, parece ser que la época tonta acaba cuando esa historia de película tiene un final triste. Y parece ser que es entonces cuando de verdad vas a saber juzgar, con base en la experiencia, lo que realmente quieres arriesgar.
A pesar de todo, siempre debería quedar, al menos, una ventana abierta a la imaginación que nos transporte al lugar donde más nos gustaría estar en cada momento, para recordarnos que el mundo sigue girando sobre sí mismo y que tú sigues montada en él, ¿por qué no?.
¿Por qué no correr a contracorriente?.

lunes, 30 de enero de 2012

Ahora mismo.

No sé por qué. Tal vez sea el sol de hoy, o el aire de ayer, o tal vez sea todo lo que me rodea, que ha cambiado el brillo de las cosas. 
Quizás fuera la decisión más apropiada que hubiera podido tomar. Incluso es posible que no hubiera estado mal actuar antes... Sea como sea, no lo sabré. Pero siendo como es ahora, no podría sentirme mejor.
Nunca habría imaginado que en este mismo instante, en estos mismos días y en este preciso lugar, me encontraría escribiendo estas palabras, sonriendo como una tonta, en silencio, mientras los rayos que entran por la ventana me ciegan. Me encanta que el sol me ciegue. 


Es curioso cómo nos pasamos la vida haciendo lo que nos servirá en un futuro, cómo hacemos una lista de las cosas que nos gustarían, de las cosas que antes de morir recordaríamos satisfechos. Pero me parece más curioso todavía el hecho de encontrarme aquí, rodeada de personas a las que cada día voy queriendo más y más. Aquí, sin hacer absolutamente nada mientras mis apuntes esperan en la mesa. Aquí, dedicada única y exclusivamente a mis sentimientos, y que éstos me digan que estoy siendo más feliz de lo que nunca he sido, y de la manera que menos hubiera esperado. 


Ahora mismo y desde hace poco tiempo, me aventuro en mi nueva vida, a la que simplemente llenaría de besos por traerme aquí, juntarme con todas y cada una de las personas con las que he coincidido, y sobre todo, por haber acertado.

jueves, 26 de enero de 2012

Stop.

El mundo se ha parado, o más bien, mi mundo se ha parado. 
Mirar por la ventana cómo la calle, abarrotada de gente, aparenta que el asfalto se mueve bajo ella. Las nubes han dejado de volar y cuelgan de hilos invisibles. El reloj ya no suena, se imita a sí mismo malamente. Y el aire está cargado de polvo inmóvil, que cansado de no hacer nada decidió arrinconarse en mi burbuja.
Esperar a que el semáforo vuelva a ponerse verde.

jueves, 19 de enero de 2012

"Quién me iba a decir a mi"

Vivir sin reglas, sin horarios, sin presiones, sin necesidades, sin deberes, sin dependencias, sin obligaciones. Sin lugar, sin reloj, sin honor, sin tradición, sin tabú, sin razón.
Como quieras, donde quieras y cuando quieras.

Dirigida por la curiosidad, por el afán de descubrir. Basada en la espontaneidad, en las decisiones rápidas. 

Sentir que el mundo me espera en cualquier momento y en cualquier rincón. Sentir que cada día aprendo algo nuevo. Y sentir que cada día hay algo que me sorprende.

Bla bla bla.

Escribir, escribir, escribir.
Lo primero que te venga a la cabeza. Escribir pensamientos, definir emociones indefinibles, decir tonterías que no dicen nada.
Hablar mucho sin decir nada. O hablar mucho sin que parezca que nada dices, pero decir todo sin que nadie se de cuenta.
Quizás solo algunos sepan. O solo crean saber que entre estas líneas tontas hay alguien encerrado. O no.
¿Dónde queda la vida que me espera? La tengo delante.

miércoles, 18 de enero de 2012

Pájaro.

Otra vez eso que aun no sé explicar.
Ése pájaro que se muere por salir de mi pecho y volar lejos. Querer hacerlo todo, y hacerlo lo antes posible. 
Ganas.
Ganas de vivir lo que se me plante delante, ganas de probar, ganas de saber y de saber elegir. Ganas de hacerlo libre.
Recuperar el tiempo perdido...

sábado, 14 de enero de 2012

Feel the fantasy FLYING

Es raro. Muy raro. ¡Pero me gusta!
Sensaciones que hacía años que no tenía, ese sentimiento de libertad de acción. Poder hacer lo que quieres sin ser juzgado, sin arrepentimiento que valga. Libre albedrío.
No pensar, sino actuar. Si te gusta lo coges y sino... pues no.
Volar a mi aire, sin destino, con el único propósito de sobrevolarlo todo, que ningún rincón del mundo se me escape. Quién sabe lo que allí me estaría dejando por aprender...

jueves, 12 de enero de 2012

Despreocupación, alegría, locura.

La vida se para en ese instante en que olvidas quién eres, dónde estás y por qué. En el momento en que lo único importante es esa compañía que te deja ser tú misma, con tus virtudes y tus defectos, a la que no hay manera alguna de agradecerle ese simple hecho.


Justo ese segundo en que nada es importante, pero todo lo es. Despreocupación, alegría, locura. Locura que al fin y al cabo, es esa chispa que a todos nos acaba llenando, porque ¿qué sería nuestra vida sin aquello que nos hace retornar a la infancia?


Quizás esas personas sean la sencilla razón de que yo sea yo, y de que me sienta orgullosa de serlo.

sábado, 7 de enero de 2012

Madness.

Ahora llega el momento, el peor momento, el de asimilar lo que de verdad está pasando, el momento que llega después de un tiempo, cuando empiezas a notar que algo falta... y cuando empiezas a darte cuenta de que eso que falta ya camina lejos de ti, en dirección opuesta.
Como el mundo es un pañuelo, volveremos a juntarnos.
Tengo miedo. Miedo a que los caminos confluyan, miedo a que no lo hagan... y ya empiezo otra vez con mis contradicciones... quizá debería dejarlo...
"No te arrepientas de lo que has hecho, sino de lo que te has perdido" Me dijeron. 
Bueno, es una forma de pensar optimista, si me aplicara el cuento para todo daría la impresión de que todo lo hecho está bien hecho y de que todo, absolutamente todo, está ahí esperando a que vaya yo y lo haga. Incoherencia.


Y así pasó la noche entera, y la siguiente, y la siguiente. Cayendo, sin quererlo, en el agujero negro de la locura.
.

El bicho.

Qué bien haber encontrado la forma de contar todo sin que nadie sepa nada.
Qué bien expulsar eso que una se guarda de forma que, en cierto modo, siga estando solo dentro de mi.
Aunque así dicho, quizás con esto no expulse nada, y "el bicho" siga comiéndome de dentro a fuera...
.

Inclinarse hacia delante.

Cuando se camina a contraviento el objetivo es difícil de ver, el aire hace que tus ojos se entrecierren, que tu ropa retroceda y que cada paso cueste una vida.
Sin embargo, para seguir, hay que inclinarse hacia delante, hacer fuerza e ignorar los brazos de aire frío que intentan retenerte.
Como no puedo alzar mis alas, caminaré hasta que la ventisca pase…

viernes, 6 de enero de 2012

Lo que el destino nos depara...

O lo que nunca nos deparará.

Cuando toda tu vida cambia bruscamente de rumbo, cuando haces que todo se desmorone, que tus expectativas huyan a un lugar donde sí sean consideradas, cuando de un día para otro el color de tu existencia toma otra intensidad diferente.
Si realmente existe el destino, está muy loco. Aunque quizás sea yo la niña ingenua que toca botones sin saber.

Sea lo que sea, aquí sigo. O mejor dicho, aquí empieza mi nueva vida tras un volantazo dado con razones, para contaos que de verdad ahora comienzo a ser yo misma, para contaos que a partir de hoy volaré lo más alto que mis jóvenes alas me permitan.
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