jueves, 19 de noviembre de 2015

Como si no lloviera.

Te esperé de espaldas,
con los ojos cerrados y el alma dormida.
Te esperé despierta pero ausente,
sin esperar que de un soplo reabrieras la herida.

Te esperé de espaldas
sin esperarte de veras
y llegaste de pronto, riendo,
como si no lloviera.

Pensándolo bien, no, no te esperaba,
ni te buscaba,
yo quería un juguete que no molestase,
y llegaste tú, y me agrietaste.

Que no, que no te esperaba
y ambos chocamos,
despertando del sueño del alba,
en la misma cama y enlazadas las manos.

miércoles, 25 de febrero de 2015

Nube negra.

Vuelves a la nube negra como por inercia,
vuelves de rodillas, con la cabeza agachada,
se te hunde el pecho, como tantas veces,
como cuando ni siquiera las alas levantabas.

Como cuando de tus brillos eras ignorante,
como cuando nada valía para agarrarte,
vuelves a la nube negra como por inercia,
vuelves, como siempre que, sin máscara, dejas de amarte.