Unos planes de futuro bien amueblados, calculados y "perfectos", una familia feliz, con hijos, trabajo, una historia de amor memorable,... ¿Qué más se puede pedir, no? Y sin embargo prefiero desesperadamente la vida que se refleja en el otro lado del espejo.
¿Que qué es lo que quiero? En realidad no lo sé. Nada en especial. Dejarme llevar y aprovechar cada segundo que se me presente, no atarme nunca a nada ni a nadie, viajar, conocer, sentir, probar, vivir.
Ahora mismo no sé qué haré mañana, ni el año que viene. No sé siquiera el camino hacia donde quiero dirigirme, no tengo una meta específica. Siento que ando a la deriva chocando con cada piedra que se me pone delante.
Que mis alas me lleven a donde estén dispuestas a llegar.
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