sábado, 22 de septiembre de 2012

Seremos felices por siempre.


No te vayas, no huyas nunca, necesito respirar el aliento que exhalas, necesito sentir tus pies en el suelo y tu mirada en la mía. No me dejes, ven aquí, abrázame como yo lo hago, igual de fuerte, pudiendo incluso llegar a ahogarme, sí, así de fuerte. Cierra tus alas, no te eleves si no es conmigo, y si no eres lo suficiente fuerte, espera, espera a crecer y poder cargarme, espera conmigo, te ayudaré a aguantar el dolor y a controlar las ganas de saltar al vacío. Resiste aquí junto a mí, lo conseguiremos juntos, yo te apoyaré, mi vida, porque no puedo vivir sin ti, porque juntos seremos felices por siempre. Serás libre, lo serás, puedes serlo ahora mismo también, aunque yo cuelgue de ti como un grillete perpetuo, seremos libres. Juntos. Cierra las alas, por favor, no me obligues a atraparte, a sujetarte arrancando tus blancas plumas, sabes que no quiero hacerlo, pero no me dejas otra opción. Vuelve aquí, ¿dónde vas? ¿es que vas a dejarme aquí solo? ¿podrías hacerme eso? Vamos vuelve, te perdono, deja que cure tus heridas, te fabricaré unas nuevas cosas de esas que tanto te gustan, serán más pequeñas y algo más pesadas, pero serán preciosas, no lo dudes, aunque un poco menos que tú, por supuesto. No te vayas, no huyas nunca, necesito respirar el aliento que exhalas, necesito sentir tus pies en el suelo y tu mirada en la mía.

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