Simple y complicado si me convierto en la extraña que vive de sus recuerdos y no lucha por miedo al miedo de verse caer. El espejo no refleja lo que está oculto, aunque unos ojos que esquivan demuestren lo evidente. Repaso voces pasadas y de nuevo siento grilletes. Juré vivir de mi aire y no de besos envenenados que duermen en bancos fríos de parques olvidados. No hay amor que brote libre ni sinceridad que lo alimente. No hay amor de vida entera ni palpitar que no cese. Verdad de deseos, de labios que gritan y de cuerpos que se funden hasta que el reloj marque el fin de la partida.
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