lunes, 29 de abril de 2013
Amigo.
Como una piedra, tozuda, dura, como una gran roca a la que no se le puede pedir más, y yo seguía pintando en ella el paraíso. Amigo, pasaste de ser un dios a ser el mayor error, y cómo me arrepiento por haber perdido el tiempo, por no darme con más ahínco a la literatura, por no sacar mis virtudes aunque tú descubrieses tus carencias, cuánto di y qué poco recibí, de cuánto me privaste y qué poco me resistí. Amigo, si supieras lo que después he aprendido, quizás debería agradecer el haberte conocido, el que nada de mi te sorprendiera. Me viste ascender y me abrigaste de plomo. Ni te dejaste enseñar ni a mi crecer. Amigo piedra, que te vaya bonito por las llanuras donde algo que no se toca nunca podrá llamarse oro.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario