La inspiración se marchó con él. Se acabaron las palabras
bonitas, el dolor compartido, las rimas con caricias entre líneas. Ya solo
queda el blanco de los folios, las manchas de tinta para llenar un vacío
egoísta de latidos que se agotan sin dejar que nadie insista. Solo quedan
cuadernos ocultos, frases en clave, puntos y a parte de furia contenida contra
una misma. Cuando la noche despierta, mata mis fuerzas, destapa el espejo.
Esperpento. Y no hay remedio, siempre vuelve el demonio de mi sombra para
compensar la balanza. Algunos errores se pagan caros. Algunos nunca se pagan. Y
te apagan. Años después de ganar una batalla que jamás supo a victoria. Aquello
no fue ganar. No se puede volar con tanto peso. Aquello no fue ganar si cada
día todavía quema.
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