Miedo de nuevo que ataca por dentro, que duele en el pecho,
que mata despacio y sin remedio. Miedo a volver a estar sola y ganas de estarlo
al mismo tiempo. Miedo a mí misma, a mis peores armas.
Y es que es siempre la misma historia, se repite en ciclos,
se muerde la cola. Me llamaron fénix, y como fénix, muero en mis propias llamas.
Caigo profundo cuando nadie mira. No busco ayuda, no quiero
penas. Me levantaré llegado el momento, como siempre hice y como siempre logro.
Y como fénix, también revivo de mis cenizas.
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