Pasan inadvertidas
hasta que el vidrio de sus ojos les delata.
Viajan al pasado y envejecen.
Oscurecen.
Se retuercen sus entrañas en cada recuerdo
cuando miras dentro,
y la tormenta aparece.
¿Dónde se esconden los miedos
de quienes una vez renacieron?
Pasan inadvertidas,
como si no fueran nadie, ni nada valieran.
Gentes sin nombre, errantes.
Cifras ascendentes.
Desesperan sus ansias por derechos que les niegan,
y se queman en la fila
por un papel que lo diga.
¿Cuándo dejamos que un sello
valiese más que una vida?
Pasan inadvertidas
sobre el asfalto de un lugar ajeno que les rechaza.
Caminan diferente
entre mentes ausentes
de quienes nada saben, ni se imaginan
qué se siente al mirar dentro
de una superviviente.
¿Y para cuándo la empatía
será señal de rebeldía?
hasta que el vidrio de sus ojos les delata.
Viajan al pasado y envejecen.
Oscurecen.
Se retuercen sus entrañas en cada recuerdo
cuando miras dentro,
y la tormenta aparece.
¿Dónde se esconden los miedos
de quienes una vez renacieron?
Pasan inadvertidas,
como si no fueran nadie, ni nada valieran.
Gentes sin nombre, errantes.
Cifras ascendentes.
Desesperan sus ansias por derechos que les niegan,
y se queman en la fila
por un papel que lo diga.
¿Cuándo dejamos que un sello
valiese más que una vida?
Pasan inadvertidas
sobre el asfalto de un lugar ajeno que les rechaza.
Caminan diferente
entre mentes ausentes
de quienes nada saben, ni se imaginan
qué se siente al mirar dentro
de una superviviente.
¿Y para cuándo la empatía
será señal de rebeldía?
No hay comentarios:
Publicar un comentario