Pon que un soplo te guiase y por mi mente te encontrase
dibujando historias y tejiendo lienzos. Letras a la deriva bajo una piel
herida, mucho que enseñar y demasiado que aprender al borde de los cimientos.
Lánzame esa llave en rincones olvidada, un vistazo rápido entre los trazos,
tantear las llamas y las cenizas, la sangre y el polvo que engrasan las palabras,
que por tu cabeza vagan atrapadas. Sin hablar diciendo todo, ambigüedad como
forma de ser en paz, olvidar y comenzar. Hoy no vuelo, haré el esfuerzo, quizás
atrape en el suelo lo que en el viento no acierto.
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